jueves, 12 de abril de 2012

El Amor Verdadero.

Por Iván Lavin.

Conozco dos conceptos de amor: el amor trágico y el amor verdadero.  El primero realmente es un ego con disfraz de amor  ya que busca recibir y por eso es tan triste, si realmente amara daría feliz sin buscar recibir pues el verdadero amor ya lo tiene todo y sólo da luz a los que no ven. Si alguna vez Cristo sonrió en la cruz eso fue realmente amor.
Aunque sea por un segundo tú alguna vez ya amaste realmente. ¿Recuerdas como te sentías?, no existía el miedo ni el dolor, el tiempo ya no tenia sentido. Simple como la vida era la felicidad. Sin embargo lo que después te hacia sufrir era el ego, esas ganas por tener, por quitar, pues pensamos que el amor es algo que se puede arrebatar. El amor ya nació con nosotros, dentro de nosotros y por eso somos capaces de tenerlo y darlo infinitamente, esto es algo que la humanidad no ha podido aprender. El amor esta adentro no afuera.
En todo nuestra historia del arte somos testigos del amor trágico, de alguna manera nos atrae el sufrimiento, un masoquismo como reafirmación de un “yo” construido por el ego. Luego pensamos que estamos dando cuando en lo más profundo lo que deseamos es recibir. Y así cuando nos pensamos sufriendo nos atrae  nuestra imagen como si quisiéramos una estatua de nuestro dolor. Un mártir en esencia esta confundido pues no se ama así mismo, pero está orgulloso de su acción, pensando que se está entregando, subconscientemente buscará la venganza por ser victima del “amor”, ya que no se está amando así mismo y es una contradicción amar y  odiarse,  pues amar al otro siempre demostrará que nosotros nos amamos.
Por eso sólo los “mártires felices” (válgame la contradicción) serán los que realmente amen, su amor los salva de todo sufrimiento olvidando toda “justicia” del ego. El verdadero amor es la justicia divina y como dijo Nietzsche “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.”El amor es otra dimensión que no tiene nada que ver con lo que nosotros fabricamos en esta vida, por eso muchas veces parece incomprensible para los ciegos que no aman,. Pero todos de alguna forma ya lo intuimos  pues está en nuestro ser. Aunque que nuestros miedos nos confunden, miedos que en el fondo son sólo una ilusión.
Me sorprende como nos defendemos del amor, como si fuera algo extraño en nosotros, esa percepción del que ama sufre nos ha tenido escondidos a todos. El que ama no puede sufrir ni ahora ni después pues el amor es un estado eterno y completo. Nuestra imperfección nos hace creer que lo perfecto es imperfecto, únicamente hay que vernos de espíritu hacia afuera y no al revés, para darnos cuenta de esto. Es claro que si amamos equivocadamente vamos a sufrir. Amar es lo mas sencillo de la vida, (basta quitar las barreras con  fe), lo complicado es el ego, la mentira, pero lo sencillo es lo inmovible la verdad, el amor.
Del amor se habla mucho pero no se practica, pues hacemos uso equivocado de esa palabra, hemos creado un reino basado en egoísmos y seguridades, incluso creamos un amor-ego  al decir que amamos a uno pero al otro no, esta simple necedad es la causa de las guerras, “amor” en forma de justicia humana. Como ya mencione  el amor verdadero es  total y por eso justo. El ego lo creamos nosotros como defensa a nuestra incertidumbre pero el amor que fue creado por nuestro Ser Superior que todo ya lo sabe.
Y claro que eso de amar a todos es para el ego muy difícil de comprender y mucho más de realizar pero sólo aquí se encuentra nuestra verdadera salvación y camino. Tu en lo profundo de tu ser  ya  sabes esto, es una respuesta que esta justo enfrente de tu corazón. Que no te asuste el  que no exista otra opción, pues al entrar en el amor ya no buscaras más respuestas, entra en tu origen y descubre tu eternidad. Cierra los ojos y ama pues los que aman son los merecedores de la verdad.
Dedicado a mí guía, mi Madre.

martes, 3 de abril de 2012

Nostalgia de la Gracia.

 Elí, Elí, ¿lema sabactani?*



Un secreto que se revela y se esconde,
un despertar mientras se sueña,
una respuesta sin pregunta,
una verdad sin explicaciones.
Hablo de la Gracia, que  nos llega sin avisar,
que nos abandona y la abandonamos sin desear.
Efímera ahora,
eterna ayer.

La tristeza.
Un ciego enamorado de Dios.
Un perro, que confunde el pan con las piedras.
La búsqueda del futuro, dentro del pasado, deseando el presente.

Yo soy un extraño, esperándome a mi mismo.

Oh Gracia, si tan sólo yo no te hubiera conocido
hoy podría estar tranquilamente perdido,
pero olvidaste tu aroma en mi alma,
ya me es imposible descansar en falsos nidos.
¡Es un tormento! Sé que tengo todo pero nada es mío.

Hoy  te espero con  la resignación de los animales,
pues sé que si te busco me escondo.
que  si me muevo  te mueves.
Entonces me quedare quieto, y saldrás de mi.

Mi alma queda abierta a ti oh Gracia.
El haberte sentido dice que te volveré a sentir;
pero el haberte perdido dice que te volveré a perder.
Dios, no permitas que vanidades disfruten de esta espera,
ni  miedos que desvíen la vereda,
que el momento de la Gracia  siempre lo recibiré
como lo que fui, como lo que soy, y como lo que seré.


Por Iván Lavín.
*Dios mio, Dios mio ¿por que me has abandonado?

lunes, 5 de marzo de 2012

Leche.


Por Iván Lavín

Al día  siguiente sólo estaban las cabezas de los canarios dentro de la jaula, cabezas con ojos espantados, quietos, congelados; el resto del cuerpo se lo llevaban los gatos. Era un misterio como lograban hacerlo pues la jaula seguía bien cerrada, como ingeniosos asesinos dejaban una incógnita en su crimen para burlarse de todos más la evidencia sádica, como marca personal, de dejar las cabezas siempre dentro de la jaula.

Una imagen demasiada espantosa para recibirla en horas tan tempranas del día. Es lo primero que hace la vieja al despertarse: ir a alimentar a sus canarios. La primera vez dice que se le revolvió el estomago después la imagen regresaba a sus ojos inesperadamente, traumándola, ver la cabeza con la sangre ya negra del pájaro que ella amaba tanto, y los días que siguieron ver a todos los canarios ya muertos y las cabezas regadas por la jaula en una matanza limpia sin huellas, que se concentraba en un horror delicado,  matutino, grotesco pero limpio por naturaleza. Sin embargo para ella esto ya era demasiado; esta violencia animal interrumpía bruscamente la paz que rodeaba su vejez. Su corazón le dolía, sus ojos se volvieron tristes y todo parecía terminar aquí. Pero no fue así, dentro de su cuerpo débil  había sangre que  parecía brotar con deseo enojado de venganza, con la pasión que muestran las madres cuando les matan a sus hijos, ese deseo de justicia se convirtió en energía para buscar como hacerles daño a esos gatos que la habían lastimado tanto.

A la gata blanca la veía desde lejos, luego la veía justo enfrente de ella, inmóvil; pero no se dejaba hacer nada, le gritaba groserías y la aventaba piedras pero nunca le daba. La habilidad de la gata demostraba cierta burla y provocación, su cabeza  parecía asomarse a la jaula para ver si ya habían llegado más canarios luego una mirada interrogativa hacia la vieja preguntándole: cuando, cuando traerás más pájaros.

Estas situaciones aumentaban los deseos de venganza y orillaban a buscar otros métodos de ataque. Echó veneno, lo envolvía con jamón, pero subestimaba la intuición de los gatos, que dejaban el jamón  ahí  como una tentación que encerraba una trampa. Sabiduría maldita de los gatos. La vieja tendría que ser más inteligente darles en un punto débil y así  fue. Tal y como se cuenta a continuación:

En la azotea mientras lavaba la ropa, delgados maullidos como pequeños rechinidos sonaban a lo lejos, la vieja no estaba segura de lo que escuchaba, tenia que detenerse  y quedar en silencio para identificar que era ese sonido. Y entonces lo siguió. Cada maullido era una pista para acercarse, una extraña excitación se apoderaba de ella, como alguien que esta a punto de descubrir un pecado y siente un morboso placer en  ello.

Detrás de una caja estaban los gatos, recién nacidos, sin su madre blanca: ciegos, torpes; cuando se les descubrió, todos maullaron al mismo tiempo y con más fuerza presintiendo la llegada de una madre, una que venia a ayudarlos y no a matarlos.

Placer y asco. Placer por tener en sus manos su  añorada venganza; asco por ver a esos gatos pegajosos con ese extraño olor a menstruación animal. El nerviosismo se apoderó de la vieja, como si pudiera venir la madre a hacerle daño a ella. Entonces rápidamente resolvió qué hacer. No fue capaz de tocar a las crías así que con dos palos, utilizándolos como pinzas recogió a cada gato mientras estos se retorcían, la vieja se apresuró para aventarlos desde la azotea hacia la calle, convencida de que con dos pisos de alto era suficiente para que cayeran muertos o por lo menos se quedaran ahí tirados sufriendo.

Siete gatos aventó, sin ningún remordimiento, mas bien con satisfacción. Su corazón descansaba por cada gato aventado, imaginaba una cuenta saldada y desde lo alto los vea ahí tirados  en la banqueta  aun arrastrándose, aun llorando por su vida. Unos niños de la calle corrieron a recogerlos sin siquiera mirar de donde caían, automáticamente  fueron a salvarlos como si fueran unos doctores. A la vieja esto ya le daba igual, dio media vuelta pensando que había  hecho justicia.

En la madrugada unos fuertes gritos de niño  la despertaron, parecía que estaban matando a un bebe, la vieja encendió las luces y se asomó por la ventana, en su patio un gato estaba persiguiendo a un cuervo, el cuervo gritaba como señora al defenderse del gato. Muy asustada cerró la ventana, en su cuarto aparecieron pequeños gatos sin pies que se arrastraban ciegos por el suelo, rosando las paredes. La vieja subió sus pies a la cama rápidamente,  en cada mano sostenía fuertemente a un canario, los aparentaba con  fuerza como si quisiera aplastarlos y el calor de sus manos hacia sudar a los canarios que parecían ya asfixiados. “Tú en tu otra vida fuiste gato” escucho que una voz le decía. La vieja intento volver a dormir, abrazando a sus canarios que ya estaban muertos con su pico abierto. Sin saber cómo, los gatos subieron a su cama, queriendo buscar  tetas en la vieja para alimentarse, mientras ella cerraba los ojos con fuerza hasta que los gatos invadieron su rostro. Al despertar del sueño la vieja se persigno e inconscientemente dijo: “Ya perdónenme”.

En la mañana salió a la calle para ver si seguían los gatos en la banqueta, pero ya no había nada, ni siquiera señales de sangre. La vieja siguió con sus actividades cotidianas invadida por un sentimiento extraño que no la dejaba en paz. En su patio puso un plato con leche y esperó. La leche se quedo ahí secándose por semanas, la gata jamás regresó.

domingo, 12 de febrero de 2012

Los sonidos del silencio.

Mi respiración es el aire de mi mente.
El constante sonido de las paredes.

Mi piel escucha lo que siente.
Mi cerebro suena a algo que pienso.

Ruidos del presentimiento de mi muerte.
Grito infinito que persigue al tiempo.

El silencio no existe.

Todos habla lo que son.

El sonido es la queja de la existencia.

Ni pensando en la nada nos callaremos.

¿Como escuchar que me duermo?

Somos el eco del sonido.
El sonido nuestro creador.

Ivan  Lavin.


LA PAZ DE AQUEL ÁRBOL



Regresar a los simples placeres que nos regala la vida
es sabiduría de los hombres con la paz merecida.

Los perfumes de la comida
la esencia del queso
la antigüedad del ajo,
el exquisito ritual de tus alimentos
mas el temblor de tus manos.

Amigos de voz ronca
que ni el tiempo roba
demuestran que al hombre honesto
las amistades le sobran.

Comenzar en memorias de historia
y terminar en anécdotas de gloria.
.
La sabiduría del niño ya en la vejez aprendida,
la inocencia que el cuerpo escondía
sale ahora en cada sonrisa,
como idioma de Dios en tu mirada precisa.

Después de la vida el hombre le contesta a su creador con infantil carcajada
es la llave que abre las puertas para entrar a nuestra casa sagrada.

Bienaventurado el que ríe cada mañana
pues saluda al cielo con reverencia humana.
La risa. La risa es el instante santo
alma enamorada e inexplicable canto.

Es en tu gran risa es donde escucho lo que verdaderamente nos quieres decir,
el mejor consejo que puedo escuchar,
la plática más sincera que puedo entablar.


Los secretos de tu soledad
la paciencia del que nada espera
el silencio de tus recuerdos
la plática amena.
.
¿Sabes algo sobre el misterio de la vida?
¿Qué te han murmurado los años?
Esa voz que desde niño has escuchado.

¿Qué pensamientos surgen en tus amaneceres?
¿Qué esperanzas arrullas mientras duermes?
¿Escondes algo que te tranquiliza o solo dejas que la vida siga?

Ves algo en los nuevos niños de tu familia
aunque tus oídos ya no lo escuchan tus ojos lo presienten,
al ver su alegría sabes que nuestros miedos mienten.

Aquí tu plegaria es respondida,
principio y final se tocan para volverse eternidad
la vida te responde a través de los niños
muestra de amor limpio e inmortal
sin pasado, sin futuro, todo es presente, no hay oscuridad,
estas con Dios, instante puro
en el que descubres tu libertad.

Los secretos son revelados en simple y obvia armonía
cuando por fin logras ver lo que tú ya sabias.



Iván Lavín
Dedicado a mi abuelo Sergio Lavín Espinosa
11 de febrero de 2012

lunes, 2 de enero de 2012

El Eterno Origen.


Asustado por ver mi reflejo, la soledad me invadía.
Naciste de la naturaleza triste,
te llamaron mis deseos, saboreé el perfume
y de mi carne surgiste.

Semejante creación asustó a la tierra,
mi piel tembló.
La divinidad se fue, contemplé la nueva belleza.

Ya libre de Dios, entre a las sombras,
conocí el misterio.

Dentro de tus ojos todo era secreto,
y me tentabas a buscar lo eterno.

Nos reconocimos por aquel lejano sueño
cuando nuestro hijo fue Dios,
yo rezaba su nacimiento
y tú soñabas en amor perfecto.

Madre del mundo
sed de creación
danos tu vida
en eterna oración.


Ahora entras a la naturaleza con aire sensual
reina de los animales, tu idioma en vanidad,
no te arrepientes de aquel árbol
que te muestra su verdad
¡No puede maldecirte!
Pues como semilla en tierra
Sabes que no haz de morirte.

Perdido en la existencia
el sueño era la realidad,
yo olfateaba la esencia
pero no podía entrar.


Dios regresaba a nosotros,
gritaba, quebraba, nuestro reino se destruía.
Él exigía nuestra libertad.
Deja de verme, quiero olvidar, quiero olvidar.

Como tu hijo perdido
pensé que había entrado a mi hogar,
todo había desaparecido
me refugié en la ilusión y creí escapar.

Fantasmas  violan mi ser.
¿Qué es esto? ¿Por qué estoy existiendo?
No hay luz, no hay verdad, no hay salida.
Todo es vacio y el eco de mi voz se pierde en ese vacio.

Tengo miedo, Dios tengo miedo.
¿Puedo salir? Dios quiero salir.


Adiós padre, adiós madre.
Soy libre, soy libre.
Ivan Lavin









lunes, 5 de diciembre de 2011

El Dios Celoso.

                 El sacrificio de Isaac







No penséis que vine a traer paz sobre la tierra; no vine a traer paz sino espada;
- porque vine a separar al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y la nuera contra su suegra.
 - Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
(San Mateo, cap. X, v. 34, 35 y 36).

Podría pensarse que él tuvo una revelación, él mismo no supo claramente cómo llegó a este estado, lo que sí sabía es que él lo buscó, buscó algo en lo profundo de su ser y encontró esto. Fue un descubrimiento, algo que siempre estuvo ahí  pero sólo hasta ese momento se dio cuenta, meditó y reflexionó mucho, abrió los ojos y de pronto se asustó por que sintió a Dios.

Santiago es el hombre del que hablamos, acababa de cumplir 30 años en noviembre, fue también en este mes cuando aconteció su gran descubrimiento, descubrimiento muy personal  en forma de secreto. Por eso usted lector no sabrá exactamente lo que Dios le dijo a Santiago, es algo sólo entre ellos dos, nosotros sólo podremos ser testigos desde afuera imaginando las reacciones de este hombre que tal vez a nuestros ojos sean las mismas que las de un  “loco”.

Los que conocían a Santiago lo consideraban una persona confiable,  de carácter triste pero muy estable y nada impulsivo. Era pianista, los problemas que tuvo con esta profesión se acababan y empezaba a ser reconocido, por fin su sueño se estaba cumpliendo, también estaba a punto de casarse con una hermosa cantante. En estos momentos tan felices de su vida parecía innecesario buscar a Dios, pero  hay personas  como Santiago  que están tan acostumbradas a la mala suerte que cuando les empieza a ir bien se sienten algo extrañas y  a veces  pareciera que buscan un pretexto para sufrir. Fue  entonces cuando Santiago  empezó a indagar en pensamientos existenciales, cuestiones que parecían no venir al caso y  en  las cuales hace mucho no pensaba.  Agnóstico desde  temprana  juventud había olvidado por completo a Dios, pero de repente sin saber por qué extrañamente comenzaba a pensar en Él y en el sentido de la existencia.

En medio de sus pensamientos circulares, bastó un segundo para caer en un lugar profundo y desconocido, estaba solo en su habitación cuando sintió esta primera y horrible sensación, como un zumbido entró a sus oídos la fuerza de Dios, no un Dios bueno o malo sino uno sublime, tan fuerte como incomprensible. Si en esos momentos alguien  hubiera observado a Santiago seguramente no hubiera notado en lo más mínimo lo que le pasaba, pues todo fue totalmente interno. Lo más angustiante era que ya no había más dudas, tenía la seguridad irrefutable de que el  Dios verdadero  lo había tocado. Existía un diálogo  callado e íntimo, en el que  Santiago se preguntaba y él mismo se respondía, todo por medio de Dios.

¿Por qué planteamos como horrible el ver a Dios cuando debería ser todo lo contrario? Precisamente por que Santiago adquirió una responsabilidad nada fácil, algo le fue mandado a hacer, sintió que de su existencia no había hecho nada, sintió vergüenza y ahora tendría que dedicar su vida entera exclusivamente a Dios  y para lograr ésto, según él, era necesario renunciar a lo que más amaba. Sin embargo no podemos asegurar que ésto fue del todo horrible para  él.

A partir de ese hecho las personas que lo frecuentaban notaron un cambio  extraño en él, algunos aseguraban que incluso lo veian más tranquilo, con una gran paz, sus padres lo notaron más pensativo pero mucho más amable con ellos. Demasiada tolerancia con los demás y una indiferencia en actividades que para todos eran importantes.

Lo primero que hizo fue cancelar sus próximos conciertos, algo increíble que sorprendió a todos  y le trajo problemas inimaginables, eran conciertos importantísimos para su carrera, jamás volvió a tocar su piano. Cuando la gente lo cuestionaba por sus extremas decisiones él les respondía con una sonrisa y se apartaba de ellos para evitar conflicto. Era imposible creer que aquel hombre que tanto amaba su música ahora renunciaba a ella sin ninguna razón clara.

De sus seres queridos Santiago se despidió en silencio, uno por uno y sin decirles adiós, sólo compartiendo  palabras comunes, gestos, caricias. Todos sospechaban algo pero nadie se atrevía a decirlo. Este ritual de despedida lo hizo considerablemente rápido ya que tenía miedo de flaquear en su voluntad.

Despedirse de su prometida era lo que más temía, la veía con ojos de ternura y con cierta vergüenza  por que sabía lo que ella iba a sufrir, y eso era lo que más le dolía. Ella presentía algo de esto y ya sentía una tristeza. Santiago decidió  hacer el amor con ella por última vez y en esto no pensó mucho pues tenía miedo de que dentro de sus pensamientos  Dios entrara  para prohibírselo. Con dignidad humana rápidamente resolvió  despedirse de esta forma, puesto que era amor después de todo.

No es posible creer que Dios niegue al amor y Santiago al principio estaba  convencido de esto, ya que pensaba que por gracia de Dios amaba, y con tanta fuerza como él nunca hubiera imaginado lograr hacerlo, amaba todo, pero sobre todas las cosas  amaba más a Dios y con obediencia confiaba  en ÉL . Santiago dejó escrito en un papel: “amor y temor se mezclan en mi alma”.

Su prometida hablaba de los planes de boda y él con dolor la escuchaba, él  deseaba comunicarle todo acerca de la tormenta que pasaba por su alma de alguna manera buscando en ella una salvadora,  pero le fue imposible hablar, sólo la besaba y ella no entendía estas reacciones. Cuando llegó el momento de hacer el amor había mucho nervosismo  por parte de Santiago, era como si supiera que al día siguiente iba a morir y el amor carnal se resistiera a la muerte, mientras  lo hacían  lloraban juntos con  sufrimiento de  almas gemelas. Ella sintió esto en forma de  despedida. Santiago pensó  que Dios los había unido para separarlos después, no podía comprenderlo y fue en estos momentos cuando  estaba a punto de rebelarse contra Dios pero  resintió,  y con temblor en sus manos y fuerza en su corazón prefirió separarse de ella y de  todo lo que podría atarlo, le rogó que durmiera, la contempló, le pidió perdón, se vistió  rápidamente y salió de su casa.

Ya es  madrugada, Santiago camina con torpes pasos por la calle, como perturbado, fácilmente se le puede confundir con un borracho, parece que va con los ojos cerrados,  hace 3 horas que salió de su casa y el frio parece no importarle, llega hasta la carretera y camina por la orilla, algunos carros tocan el claxon, decide meterse entre los obscuros árboles y se pierde  entre ellos. Lo perdemos.

Qué podemos pensar de este hombre, tal vez sólo se trata de un simple fanático o de alguien que lleva una contradicción muy grande sobre sus hombros.  Difícil será para un hombre de esta especie vivir en nuestros tiempos, ¿Cuál será su plan y su destino? ¿Tenemos derecho a juzgarlo? ¿Cuál es el secreto que lo obliga a abandonar su vida? Es algo que no nos atreveremos a responder en este relato.

Fin

Ivan Lavin